Es difícil… es horrible ver cómo los días pasan, cómo la vida sigue, y tú estás ahí, quieta, inmóvil, con un dolor constante en el pecho. Es difícil despertar por las mañanas y tratar de levantarte cuando no tienes energías. Luego tienes que aparentar ante todos que estás bien, que eres feliz, cuando en realidad lo único que quieres es que el tiempo pase rápido para dejar de sentir esa presión en el alma y en el pecho que a veces ni te deja respirar. Dormir parece ser la única forma de no sentir pena ni dolor. Pero no siempre es una opción, porque los pensamientos siguen allí, una y otra vez, dando vueltas en tu mente. Son las mismas preguntas sin respuestas, atormentándote. A veces solo quieres estar sola, pero al mismo tiempo tienes miedo de estarlo. Tienes miedo de muchas cosas, incluso de ti misma. No te quedan fuerzas para salir y fingir frente a todo el mundo que eres una persona feliz. Es una situación muy difícil, y muchos lo creen absurdo, pero así puedes pasar años. N...