Dios mío, cómo me extraño cuando vuelvo a recordar quién era
Ya no soy la de antes.
Sinceramente… me extraño.
Cada día siento que me hundo más
y no puedo detenerlo.
He perdido el amor hacia mí misma,
el interés por el mundo
y las ganas de vivir la vida como antes.
Sonrío, pero es una sonrisa fingida.
Y soy muy buena fingiendo que todo está bien.
O al menos…
eso parece a los ojos de los demás.
Pero por dentro me siento podrida.
Como si me estuviera muriendo
poco a poco.
Comentarios
Publicar un comentario