¿Existen de verdad los amigos?

Hay un dicho que dice:

“Dios mío, cuídame de mis amigos, que de mis enemigos me cuido yo.”


Pero yo lo quiero cambiar un poco diciendo:

“Vida, cuídame de mis ‘amigos’, que de mis enemigos me cuido yo.”


¿Y por qué pienso así?

Ese es el motivo de este blog.


Simple y claro.


De los enemigos sabemos por dónde van a venir y cómo nos van a atacar. El enemigo casi siempre sabes por dónde va a aparecer.


Pero el amigo puede ser el ser más traicionero que se cruza en la vida de uno.


El amigo es aquel que te dice lo fantástica que eres y, por la espalda, te clava la puñalada criticándote.


Lamentablemente, así he conocido a muchos. Vienen, me abrazan y me dicen: “Eres como mi hermana”, pero por detrás están dándome más puñaladas de las que imaginaba.


He tenido personas que andaban para arriba y para abajo conmigo y luego salían a criticarme. También he tenido algunas que me hacen creer que cuando me pasa algo bueno se alegran, pero la verdad es que por dentro se retuercen.


A lo largo de mi vida me he encontrado con amigas así. Pero lo más curioso es que en estos últimos tiempos es cuando más me he dado cuenta de la falsedad y la hipocresía.


Estas personas muchas veces son inseguras de sí mismas y cometen la gran estupidez de querer ser el centro del mundo, del universo y de todo. Y te apartan de su entorno porque piensan que les puedes “robar” un minuto de protagonismo.


Tan necesario es para ellos ser el centro de atención que dejan de lado a personas que de verdad los aprecian o los apreciaban, solo para seguir siendo el centro de su propio universo.


Con el tiempo me he dado cuenta de algo muy importante:


El único amigo verdadero y fiel es nuestro Padre Celestial.


Él es el que nunca te dejará.

El que siempre está ahí, aunque no lo veas.


Yo tengo fe de que Él es mi único amigo verdadero.

Y la verdad, teniendo a Dios y a mis hijos, soy feliz. 🤍🤍


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