¿Por qué la vida a veces es tan injusta?

Hoy es uno de esos días en los que siento un vacío tremendo en mi corazón. Es uno de esos días en los que me doy cuenta de que las mejores personas que he conocido están muy lejos de mí.


No hay un solo día en el que no piense en mi familia: mis abuelos, mi mamá, mi papá, mi abuela y todos mis familiares.


Siempre sueño con tener a mi familia conmigo, poder verlos, abrazarlos y decirles cuánto los quiero. Darles las gracias por hacerme sacar todas esas sonrisas a través de una pantalla, porque lo que no puedo conseguir cara a cara lo consigo a través de la pantalla de un celular.


A veces ni siquiera sé por qué me siento así. No entiendo por qué me siento tan sola.


A veces quisiera dejar todo atrás e irme con mis hijos lejos.


No hay un solo día en el que no piense en lo mala que la vida ha sido conmigo. No hay un solo día en el que mi cabeza no piense en todo el daño que me han hecho.


Porque las cosas ya no pueden ser como antes en mi vida. No sé por qué extraño mi vida como era antes. Siento que se me fue y no sé a dónde.


Mi corazón quisiera tener a una persona que le diga que el motivo de su sonrisa soy yo, que el motivo por el que se levanta cada mañana soy yo.


No sé si algún día lograré encontrar a esa persona que me respete y me quiera de verdad, no solo por mi físico, sino por mi corazón.


Pero tal vez estoy equivocada al pedir eso, porque ese amor ya lo tengo: el amor de mis chiquitines, porque ellos sí me aman de verdad y sobre todas las cosas.


La vida a veces es tan injusta.

Muchas veces las mejores personas son las que pagan los precios más altos.


Las mejores personas son las que más sufren, mientras que las peores personas a veces están rodeadas de personas que ni siquiera merecen.


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