Mensaje para el alma y el corazón

No temas por quien come de tu plato y, cuando le das la espalda, duda hasta de tu llamado.

No temas por quien dice: “quiero lo mismo que tú”, pero a tus espaldas dice que no mereces lo que has alcanzado.


He aprendido tanto en este camino.

He aprendido a amar aunque no me amen, a creer aunque en mí no crean, a sembrar incluso en las manos de quienes desean mi destrucción.


También aprendí a no darle importancia a lo malo que se diga de mí, porque mis pasos hablan más fuerte que mis palabras.


He aprendido que hay personas que fingen ayudarte a levantarte, pero en su corazón cuestionan a Dios por qué te usa más a ti que a ellos, sin saber el precio que has pagado.


Solo puedo decir que si en tu corazón existe ese sentimiento de envidia, jamás esperes crecer. Nunca tendrás un ministerio grande si no sabes honrar a quienes te han amado.


Si te duele la victoria de otro, necesitas nacer de nuevo.

El Espíritu Santo no habita en un corazón lleno de envidia hacia quien logró levantarse después de haber sufrido en las cenizas.


Pero aun así… estarás en cada una de mis oraciones.


Cuando una mente está completamente contaminada, llena de pecado, suciedad y desconfianza, nunca creerá en ninguna verdad. Todo lo pondrá en duda.


Aunque luches por mostrarle la verdad, no la verá. Incluso si Dios mismo le muestra la verdad, dudará.


Las personas que viven con esa mentalidad terminan con una vida de soledad, porque nunca podrán creer en nadie que tal vez solo quiso amarlas y ayudarlas.


Una mente cerrada y maliciosa solo demuestra que juzga a otros porque conoce bien los pasos de las maquinaciones.


Por eso no luches más por convencer a nadie de tu verdad.

Que piensen lo que quieran.


Llegará el día en que solo quedará el eco de sus propias dudas recordándoles cuán equivocados estaban.


Así que sigue adelante.

Ellos mismos cavarán su propia cisterna de soledad y vacío.



Gracias por visitar mi blog.


Todas somos hijas de nuestro Padre Celestial.

Él nos ama a todas por igual.


Abramos nuestro corazón y dejémoslo entrar en nuestro hogar.

Verás cómo todo en nuestra vida comenzará a cambiar para bien.


Comentarios

Entradas más populares de este blog

Problemas del sueño 😴

Cómo cambió mi vida después de mi separación

Dios mío, cómo me extraño cuando vuelvo a recordar quién era