Mi historia y sentimientos guardados (Parte 3)
Ayer nos quedamos en lo lindo que fue mi niñez al lado de mis abuelitos. Hoy seguiré con la continuación de lo sucedido.
Seguí viviendo con ellos, y recuerdo que mi mamá iba de vez en cuando a verme. Siempre me llevaba una lata de leche. Yo, en mi inocencia, siempre la esperaba feliz.
Yo llamaba a mi mamá por el nombre de Nina, porque a mi abuela le decía mamá y a mi abuelo le decía papá.
De vez en cuando me ponía triste y lloraba, porque había personas que se burlaban de mí y me ponían apodos muy feos. Pero así es la vida. Hoy tengo 30 años y todavía recuerdo todo eso.
Por eso pienso que cuando seamos duros o groseros con nuestros hijos debemos recordar que ellos siempre van a recordar lo bueno y también lo malo.
También recuerdo un accidente que tuve cuando era niña. Mi abuelo me mandaba a entregar la leche que él ordenaba. Un día iba corriendo como loca y me choqué… o peor aún, una moto me atropelló.
Por eso tengo una cicatriz en la barbilla. Cada vez que me la veo recuerdo ese día. Me dieron tres puntos. También recuerdo que quien me llevó al doctor fue mi tía Maritza.
Pero ahora quiero contarles del día más triste de mi vida.
Fue cuando mi mamá me separó de mi abuela y de mi abuelo. Eso fue lo peor que me pudieron haber hecho en la vida. Nunca lo olvidaré.
Yo tenía 7 años cuando mi mamá vino y me llevó con ella a un lugar llamado Navarrete, en la República Dominicana.
Yo me fui tranquila, sin saber lo que me esperaba.
Ahí empezó mi historia de terror…
Pero mañana continuaré contándoles, porque hoy me siento muy cansada.
Nos vemos mañana…
y mi historia continuará.


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