Mi historia y sentimientos guardados – Parte 4
Hoy continuaremos con la parte 4. Me costó mucho escribir sobre esto, más de lo que ustedes se imaginan, pero decidí ser fuerte.
La razón por la que me cuesta tanto es porque esta fue una de las partes más tristes de mi vida.
Nos quedamos en el momento en que mi mamá me buscó y me separó de esos dos seres extraordinarios en mi vida: mis abuelitos.
Ella me llevó a vivir a una provincia llamada Navarrete, en Santiago, República Dominicana, aproximadamente a una hora en bus de donde vivía mi abuelita.
Allí vivía mi mamá con su esposo, quien en realidad siempre fue una buena persona conmigo.
Pero desde que llegué empecé a sentirme muy triste. Aunque no lo crean, fue la primera vez que empecé a sentir algo parecido a la depresión. Me sentía sola, triste y vacía. Extrañaba muchísimo a mis padres… es decir, a mis abuelitos.
Mi papá nunca iba a verme y mi mamá se la pasaba trabajando con mi padrastro.
Mi mamá era muy violenta conmigo. Me golpeaba por cualquier cosa. Hoy en día ella odia que le recuerden eso, pero esa es la realidad que yo viví.
Después nació mi hermano Nefi. En ese tiempo yo tenía alrededor de 8 años. Él fue mi primer hermano por parte de mi mamá.
A la casa iba todos los días una señora llamada Ina, que era la mamá de mi padrastro. Ella iba acompañada de su nieta Miosoti. Supuestamente iban a cuidarnos a mí y a Nefi mientras mi mamá trabajaba.
Pero la verdad es que, en lugar de cuidarme, esa señora me maltrataba mucho. Nunca olvidaré sus golpes, sus humillaciones y sus malos tratos.
Su nieta también hacía cosas para que me castigaran y me pegaran.
Mi mamá siempre les creía a ellos.
Recuerdo que muchas noches me orinaba en la cama y mi mamá me golpeaba muy fuerte por eso.
No tenía descanso.
Todos los días me despertaban a las 6 de la mañana para ir a buscar la leche.
También tenía que llevar a mi hermano al corral de las vacas, porque en ese tiempo el dueño era el papá de mi padrastro.
Tenía que limpiar la casa, fregar y hacer casi todo. Lo único que no hacía era cocinar, porque eso lo hacía la mamá de mi padrastro.
Recuerdo un día en que mi mamá casi me mata a golpes porque se me quemaron las habichuelas.
Nunca pudieron entender que yo solo era una niña.
No me dejaron vivir mi niñez.
Nunca sentí amor de parte de mi mamá ni de mi papá.
Después nació mi hermano Radelqui, mi negrito lindo. Yo amaba mucho a ese niño.
Desde que nació noté que la gente lo trataba diferente por el color de su piel. Lo molestaban mucho, incluso la mamá de mi padrastro lo discriminaba.
Yo siempre trataba de protegerlo de todos.
Siempre cuidé de él.
Hasta que un día, de repente, llegó una persona a buscarme.
Era un señor que dijo que mi papá me estaba esperando en una esquina para tomarme una foto para el pasaporte, porque supuestamente yo me iba a Nueva York con él.
Eso fue una sorpresa para todos, porque nadie se lo esperaba.
Mi mamá firmó unos papeles y, dos semanas después, yo ya estaba en este país.
Pero para mi desgracia, aquí comenzó una de las pesadillas más grandes y tristes de mi vida.
Cuando llegué aquí, mi mundo se volvió aún más oscuro.
Si algo quedaba de mi niñez… aquí terminó de destruirse.
Pero mañana continuaré con mi historia.
Gracias por visitar mi blog.
Nos vemos mañana.


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