Pesadilla — 2:44 a.m.
Viernes 17 de 2018
No sé cómo tomarlo: si como una de mis peores pesadillas o como una revelación, un mensaje de Dios.
Hoy casi no he podido dormir. He tenido pesadillas horribles. No sé por qué, pero ya llevo dos noches así. Sin embargo, la pesadilla de hoy me marcó el corazón.
Soñé que estaba en un lugar que parecía una tienda de ropa. De repente, alguien que supuestamente me conocía me tocó y me dijo que saliera rápido.
Era un hombre moreno, pero en realidad no sé quién era.
Yo no le hice mucho caso al principio, pero por su insistencia salí. Entonces me dijo:
“Mira las noticias.”
En el sueño decían que hubo un incendio en Staten Island y que había muerto un niño que se llamaba como mi hijo: Joseph Toribio.
Salí corriendo desesperada y entré en una casa llena de personas que en el sueño parecían conocerme, aunque en la vida real no las conozco.
Había una televisión vieja donde estaban pasando la noticia. Decían que una casa se había quemado en Staten Island.
Cuando miré bien la casa… era la casa de unas amistades mías.
La misma casa donde mi hijo siempre me pide quedarse a dormir.
Y donde ya se ha quedado varias veces.
En la noticia mostraban a mis amistades y a sus hijos afuera de la casa. Estaban vivos.
Pero mi Joseph no estaba.
Salí corriendo como loca. Me tiré de rodillas en la calle y empecé a gritar:
“¡Dios ayúdame!
¡Dios, mi hijo no!
¡Joseph!”
Lloraba con un dolor que no puedo explicar. Pensaba que ni siquiera me había despedido de él.
Entre gritos y llanto le decía a Dios:
“¿Así quieres que te ame?
¿Por qué te llevaste a mi hijo?”
Fue horrible.
Lo único que quería era despertar y saber que todo era solo una pesadilla.
Y gracias a Dios… desperté.
Me levanté temblando. Fui al baño y seguía pensando en lo que acababa de soñar. Cuando regresé a mi cuarto, ya no pude contener el llanto.
Le pedí perdón a Dios por las cosas que dije en el sueño.
Porque yo sé que Dios entiende el corazón de una madre.
Yo amo a mis hijos con todo lo que soy.
Y no podría resistir si algo malo les pasara.
Esa pesadilla me hizo tomar una decisión:
Mis hijos ya no dormirán en casa de nadie, aunque se molesten conmigo.
Admiro mucho a las mujeres que han perdido un hijo.
Para mí son las personas más fuertes del mundo.
Porque si ese es el dolor de perder un hijo…
Es un dolor que no se lo deseo a nadie.
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