Feliz de estar aquí otra vez
Hola mis amores.
Después de tanto tiempo estoy de regreso otra vez. Déjenme contarles que han pasado muchas cosas en mi vida: algunas buenas, otras malas y otras que, aunque dolieron mucho, tenían que pasar.
Pero aquí estoy… y lo más importante de todo es que sigo viva.
Muchos conocen parte de mi dolor y de los momentos difíciles que he vivido. El verano pasado me enfermé mucho. Tenía una depresión tan fuerte que sentía que no la iba a poder vencer. Me daban ataques de ansiedad muy intensos. Mi vida en ese momento parecía solo dolor, lágrimas y desesperación.
Llegó un momento en el que me sentía perdida. No encontraba consuelo ni una salida. Pensaba muchas cosas oscuras y sentía que ya no sabía qué hacer con mi vida.
Pero algo siempre estuvo claro en mi corazón: mis hijos.
Ellos fueron la razón por la que sigo aquí. Fueron momentos muy difíciles para toda mi familia: para mis hijos, para mi mamá y para mi esposo.
Llegué a un punto muy oscuro de mi vida. Intenté quitarme la vida varias veces, pero no lo logré. Hoy entiendo que Dios no lo permitió porque no era mi hora.
Después de todo eso decidí buscar ayuda. Tenía miedo de mí misma. No quería seguir haciéndome daño. Yo no quería morir… yo quería vivir, quería ver a mis hijos crecer, quería volver a sentir felicidad.
Hubo momentos en los que me miraba al espejo y ya no me reconocía. Sentía que me había perdido. Estuve muchas veces en el hospital y tomaba muchas medicinas todos los días tratando de encontrar alivio.
Fue una lucha muy dura.
Pero hoy puedo decir algo que me llena de orgullo: le estoy ganando la batalla a la depresión y a la ansiedad.
Todavía hay días difíciles. A veces vuelve ese miedo de caer otra vez, pero ya no soy la misma persona de antes. Ahora sé que quiero vivir.
Decidí ser feliz. Decidí dejar de sufrir. Decidí sanar ese vacío que tenía en el alma.
¿Y saben por quién lo hice?
Por mis hijos hermosos. Ellos me hicieron entender que tengo que vivir por ellos, porque me aman y yo los amo con todo mi corazón.
Tengo muchas cosas por agradecer:
un hogar, salud, mis hijos, una persona que me ama, tres perritos que adoro, y un techo que nos protege de la lluvia, el sol, la nieve y el frío.
Dios me ha dado todo eso.
Y también sé que Dios no me dejó morir cuando tantas veces lo intenté, porque Él sabía que todavía tengo un propósito aquí.
Aquí seguiré, viviendo día a día, hasta el momento en que Él decida llamarme.
Y a ti que me estás leyendo quiero decirte algo muy importante:
Lucha.
Lucha como yo lo estoy haciendo. No te rindas. No dejes que la depresión te venza. Créeme, tú puedes.
Porque luchar contra esta enfermedad no es de cobardes…
es de personas fuertes, luchadoras y valientes como nosotros.

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